El 10 de diciembre comencé una carrera de

mil millas para tratar de generar interés en el

asunto de la violación de derechos humanos

de todos los presos políticos, especialmente

los que estamos en prisiones estadounidenses.

Porque el gobierno de este país niega nuestra

existencia, y usa esa negación como su licencia para violar nuestros derechos humanos. La situación es tan critica que hay presos que llevan más de cuatro décadas presos y y viven casi completamente olvidados.

 

Sigo extendiéndole la invitación a toda persona que pueda y quiera unirse a la carrera. Lo pueden hacer andando, usando una bicicleta estacionaria, corriendo bicicleta, o corriendo. Hay hasta una compañera, que usa una silla de ruedas, que está participando.

 

La idea es que lleve a cabo alguna actividad para expresar su solidaridad con tan justa causa, y a la misma vez, esté haciendo ejercicios; algo importante para la salud.

 

Ya he acumulado unas 320 milla corriendo. Para un viejo de 66 años, no está mal. Si yo puedo, entonces personas más jóvenes pueden también.

 

Pa’ lante con muchas esperanzas y valor

 

                                                          En resistencia y lucha

 

                                                                   

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